viernes, septiembre 04, 2009

Las doce sillas. Ilf y Petrov

Acabo de leer un libro genial: Las doce sillas de Ilf y Petrov. Una novela rusa satírica muy divertida. Estoy descubriendo este estilo de humor absurdo y disparatado. Las situaciones que se presentan a los personajes son absurdas y, sobre todo, críticas con la sociedad comunista. Los autores no dejan nada sin pasar por sus afilados colmillos: la burguesía, el afán de los líderes comunistas y su vida incoherente, las promesas hechas a la clase obrera, el clero...
El protagonista es un ladrón sin escrúpulos y sin moral. Su única meta es conseguir un tesoro oculto en una silla y no dudará en casarse con una mujer, engañar, estafar, robar o lo que sea con tal de conseguirlo. Al ladrón Bender le acompaña Ippolit Metveevich, un antiguo aristócrata que perdió todo en la revolución y que ansía recuperar la fortuna que su suegra escondió en las sillas. Este personaje que comienza teniendo criterio acaba totalmente desquiciado y abandonando su corrección. El contrincante de los dos pillos es el sacerdote de la ciudad que también quiere los diamantes. Ilf y Petrov consiguen una visión desagradable del sacerdote, un personaje despreciable.
En fin, aunque el libro no tengo ningún mensaje optimista de "seamos mejores personas, tratemos a todos como iguales", me gustó. Me he reído con cada página. Tiene unas descripciones geniales que con muy pocas palabras consiguen meterte en el ambiente y sentir lo que sienten los personajes.
En 1962 el director cubano Tomás G. Alea hizo una adaptación de la obra de Ilf y Petrov al cine. En esta versión, se traslada la acción a la revolución cubana. No la he visto, pero parece muy cercana al libro con ese toque de absurdo. Os dejo el trailer:



Por lo visto hay varias adaptaciones más, incluso una con Orson Welles. Además, para acabar de animaros a que lo leáis, transcribo el comienzo del libro. Creo que es un comienzo genial, te ubica perfectamente en el estilo.

"En la capital de provincias de N. había tantas peluquerías y negocios de pompas fúnebres que parecía como si los habitantes de la ciudad nacieran sólo para afeitarse, cortarse el pelo, refrescarse la cabeza con una loción e inmediatamente después morir."

2 comentarios:

Anónimo dijo...

comparto esa opiñon.es mi libro favorito.es muy,muy bueno

María Del Rincón dijo...

Gracias por tu comentario, y bienvenido al blog.

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