martes, abril 10, 2012

Documental y Propaganda de guerra. Why we fight y Listen to Britain


Propaganda de guerra. Imaginamos una voz autoritaria, unas caricaturas del enemigo, una bandera que ondea. El cine documental ha estado muy próximo a la propaganda bélica. Y es que todo líder político se da cuenta de la gran influencia del cine. Ya lo dijo Lenin: “De todas las artes, el cine es para nosotros la más importante”. Parece que solo los dictadores han tomado medidas más estrictas de control del cine, y al margen de las ideologías y corrientes políticas, hicieron un buen trabajo. Grandes cineastas y documentalistas contribuyeron a crear propaganda durante los tiempos de guerra. El campo de la ficción cuenta con miles de ejemplos de películas de propaganda, sobre todo en la industria soviética y norteamericana, donde los estudios adoptaron las mismas transformaciones que el resto de las industrias pasando a producir material bélico. Durante la guerra, estos países produjeron un gran número de películas de género bélico o ambientadas en periodos de guerra como El acorazado Potemkin o Los mejores años de nuestras vidas

También el documental fue utilizado en el campo de la propaganda bélica. Es muy conocida la película de Leni Riefenstahl El triunfo de la voluntad. Las obras de propaganda de los totalitarismos llaman la atención por sus imágenes y discursos grandilocuentes, sin necesidad de recurrir a una voz que dicte la forma de pensar. La propia forma ya crea un discurso, facilmente comprensible por todos. 
Las democracias también recurrieron al cine y al documental. La estructura del noticiario es más típica de este tipo de producciones. Los grandes del cine de Hollywood contribuyeron a la causa en la Segunda Guerra Mundial con una serie de documentales titulados Why we fight.  El primero de estos documentales, Prelude to war, dirigido por Frank Capra ejemplifica el típico documental de propaganda bélica. Imágenes y comentarios claros, una voz "paternal" que indica el buen camino. Capra reúne gran material de archivo para construir su discurso bélico.



Otro estilo de propaganda bélica es el del británico Humphrey Jennings en Listen to Britain. Jennings recoge los sonidos de Gran Bretaña en el periodo de la guerra. Las escenas cotidianas de mujeres, soldados de permiso, fábricas armamentísticas son unidos por un hilo común: el sonido. El documental no recurre a una narración para explicar el impacto de la guerra en el país. Con cierto tono poético, Jennings no olvida que el cine es un medio sonoro también. Listen to Britain es un documental breve, de unos 20 minutos, que también se preocupó en el cuidado de la forma, por lo que aún hoy nos puede parecer interesante y atractivo.



3 comentarios:

Efrén dijo...

Ni El acorazado Potemkin ni Los mejores años de nuestras vidas tienen lugar en tiempos de guerra. La primera es una revuelta en un barco, creo que datada en 1904. Y la segunda habla de la postguerra, de la vuelta a casa. La tienes que ver.

María Del Rincón Yohn dijo...

Efrén, la frase decía de tema bélico O ambientadas en la guerra. Efectivamente ninguna de las dos está ambientada en una guerra declarada, pero sí son de tema bélico (en sentido amplio, no en el de conflictos "oficiales"). Una rebelión tiene bastante que ver con una guerra, y en el caso de "Los mejores años de nuestras vidas", que he visto, trata sobre los efectos de la guerra. Películas, en resumen, de tema bélico aunque no ambientadas en tiempos de guerra.

sofia martínez dijo...

Why we fight, es de las propuestas que logran entretener pero también cautivar al espectador al tiempo que expone la verdadera razón de estas guerras "por la democracia" no es otra cosa que la riqueza, siempre la riqueza, el móvil del capitalismo. Esta opción me recordó mucho al pequeño documental llamado Vice, una mirada a lo que acontece en el mundo actualmente, de verdad vale la pena echarle un vistazo.

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