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miércoles, mayo 16, 2012

It was there. El metraje del pasado


El pasado tiene un gran peso en nuestras vidas. Cuando contemplamos una imagen fotográfica del pasado los protagonistas nos interpelan. Los muertos parecen recobrar la vida. Nos miran desde el interior del marco y parecen llamarnos sin mover los labios, como en la película El club de los poetas muertos. Esas personas estuvieron ahí. Hubo un fotógrafo que los detuvo en el tiempo. Una mirada que momificó todo posible cambio como afirmaba André Bazin. Los viejos álbumes tienen el poder de atraernos, uno siente una curiosidad casi irrefrenable ante fotografías de la propia familia e incluso de gentes desconocidas. ¿Quiénes son? ¿Por qué tienen esa mirada? ¿Qué les sucede? La imagen documental -fotográfica o cinematográfica- además de tener una fuerte carga de realismo, tiene un gran componente de misterio.


Estamos acostumbrados a los documentales históricos donde se nos muestran imágenes de personajes históricos, batallas, hechos relevantes. No nos resultan extrañas esas imágenes arrancadas del curso del tiempo en documentales. Se nos muestran como noticiarios, crónicas de hechos pasados. Un ejemplo de este documental más convencional es The Spanish Earth de Joris Ivens sobre la Guerra Civil española (puede encontrarse completo en el canal de unaimagenunahistoria en Youtube). El documental está construido totalmente con metraje de Fuentedueña, Madrid y el frente de batalla durante dicha guerra. El documental de Ivens narrado por Hemingway no se queda en una mera captación de imágenes. Cada detalle está cuidado con esmero. Cada imagen, aun llena de dureza, resulta bella al ojo del espectador. Ivens construye un relato, una historia humana de superación y lucha.

También construyen una  historia Jayne Loader, Kevin Rafferty y Pierce Rafferty en The Atomic Cafe. Esta vez el empleo del metraje pasado tiene una finalidad irónica, paródica. The Atomic Cafe une imágenes de vídeos educativos, metraje de archivo histórico, películas de ficción y otras imágenes documentales para construir un significado nuevo. Imágenes educativas sobre qué hacer en caso de ataque nuclear se convierten en un relato expresionista de la paranoia nuclear. Las imágenes originalmente serias son arrancadas y despojadas de su contexto original dando lugar a una crítica que consigue hacer reir.


Otro tipo de construcción es la que el director español José Luis Guerín realiza en Tren de sombras. Una construcción en tres pasos: Construcción, reconstrucción, reinterpretación. Guerín juega con esa fuerza y ese misterio que emana la imagen fotográfica. Nos muestra las supuestas imágenes grabadas por una familia en Le Thuit. Y Guerín construye una historia a raíz de la "historia". Eso que nuestra cabeza hace en ocasiones ante una fotografía, él lo hace ante unas imágenes del "pasado". El celuloide recorre la pantalla, regresa al pasado, se detiene... Quien ha descubierto esas imágenes detiene su mirada en las miradas de los propios personajes. Y así consigue también cruzar nuestros ojos con los de aquellos personajes del pasado. Comprendemos las intenciones de aquellos fantasmas y percibimos la fascinación por el cine de quien ha creado todas esas miradas. Tren de Sombras tiene una gran fuerza por ese intento de recrear el poder de la imagen documental.







viernes, abril 13, 2012

El arado que labró las llanuras (The plow that broke the plains. Pare Lorentz, 1936)


América desde el cine. Imaginamos un John Wayne, paseando por la estepa. Un John Wayne cabalgando, buscando un hogar. Un hogar en el que no faltan dificultades, una casa blanca con porche en medio de una explanada seca. Una casa de madera blanca, quizás rodeada de inmensos campos de trigo como la de Malick durante esos Días del cielo. O puede que sea una casa amenazada por un fuerte vendaval como el que consiguió que Dorothy acabara buscando a un tipo llamado El Mago de Oz. ¿De dónde salía esa atroz tormenta? ¿Acabarían el Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y El León cobarde en un carromato atravesando el Dust Bowl y alojándose junto a la familia Joad de Las uvas de la ira?
Esas praderas llenas de futuro de los cowboys se convertían en llanuras desesperanzadas, en carros que levantaban polvaredas dejando atrás la sonrisa amarga del funambulista del bigotillo de El Circo. Los forajidos que asaltaban ranchos ya no eran villanos sino víctimas necesitadas de algo de comida. Los Bancos parecían abrir sus arcas a cada pareja de pistoleros que viajaran en un coche empolvado como Bonnie y Clyde o a un padre que ansiaba reencontrarse con los suyos mientras clamaba al cielo en busca de un hermano que le ayudara sinceramente: Oh, brother!


¿Cómo acabó esa tierra convertida en una polvareda infernal? Pare Lorentz se preguntaba lo mismo y en 1936 dirigió un documental sobre el origen de aquella tragedia. El arado que labró las llanuras tuvo la culpa de aquello, pero Estados Unidos no sucumbiría ante un error. Lorentz muestra el proceso de destrucción de aquellas tierras. Como un médico explica la historia clínica con imágenes que prueban la tragedia. Y como médico tiene una receta. Su discurso abre una puerta a la esperanza.

martes, abril 10, 2012

Documental y Propaganda de guerra. Why we fight y Listen to Britain


Propaganda de guerra. Imaginamos una voz autoritaria, unas caricaturas del enemigo, una bandera que ondea. El cine documental ha estado muy próximo a la propaganda bélica. Y es que todo líder político se da cuenta de la gran influencia del cine. Ya lo dijo Lenin: “De todas las artes, el cine es para nosotros la más importante”. Parece que solo los dictadores han tomado medidas más estrictas de control del cine, y al margen de las ideologías y corrientes políticas, hicieron un buen trabajo. Grandes cineastas y documentalistas contribuyeron a crear propaganda durante los tiempos de guerra. El campo de la ficción cuenta con miles de ejemplos de películas de propaganda, sobre todo en la industria soviética y norteamericana, donde los estudios adoptaron las mismas transformaciones que el resto de las industrias pasando a producir material bélico. Durante la guerra, estos países produjeron un gran número de películas de género bélico o ambientadas en periodos de guerra como El acorazado Potemkin o Los mejores años de nuestras vidas

También el documental fue utilizado en el campo de la propaganda bélica. Es muy conocida la película de Leni Riefenstahl El triunfo de la voluntad. Las obras de propaganda de los totalitarismos llaman la atención por sus imágenes y discursos grandilocuentes, sin necesidad de recurrir a una voz que dicte la forma de pensar. La propia forma ya crea un discurso, facilmente comprensible por todos. 
Las democracias también recurrieron al cine y al documental. La estructura del noticiario es más típica de este tipo de producciones. Los grandes del cine de Hollywood contribuyeron a la causa en la Segunda Guerra Mundial con una serie de documentales titulados Why we fight.  El primero de estos documentales, Prelude to war, dirigido por Frank Capra ejemplifica el típico documental de propaganda bélica. Imágenes y comentarios claros, una voz "paternal" que indica el buen camino. Capra reúne gran material de archivo para construir su discurso bélico.



Otro estilo de propaganda bélica es el del británico Humphrey Jennings en Listen to Britain. Jennings recoge los sonidos de Gran Bretaña en el periodo de la guerra. Las escenas cotidianas de mujeres, soldados de permiso, fábricas armamentísticas son unidos por un hilo común: el sonido. El documental no recurre a una narración para explicar el impacto de la guerra en el país. Con cierto tono poético, Jennings no olvida que el cine es un medio sonoro también. Listen to Britain es un documental breve, de unos 20 minutos, que también se preocupó en el cuidado de la forma, por lo que aún hoy nos puede parecer interesante y atractivo.



lunes, febrero 06, 2012

El arca rusa (Alexandr Sokurov, 2002)

 No sabría muy bien cómo definir El arca rusa de Sokurov. No es ficción, no es documental, no es un ensayo audiovisual. ¿O quizás sí? Un experimento visual y cultural. La película es anunciada con lo siguiente: "2000 cast members, 3 orchestras, 33 rooms, 300 years, ALL IN ONE TAKE". Impresionante. 
Sokurov se lanza a varios océanos vastísimos: Una película de hora y media en una sola toma, un rodaje en el Hermitage, un ejercicio histórico-cultural... Muchos logros en una misma cinta, pero sobre todo El arca rusa es una película de gran profundidad. La historia rusa se entrelaza, aparece y desaparece en los pasillos del palacio. Y el Hermitage se convierte en un personaje más, no en un mero decorado. Al comenzar la película esperamos el corte, pero una vez transcurrido un rato, nos olvidamos del montaje, porque la cámara se desliza como un fantasma que todo lo ve. El ejercicio de la cámara es exquisito y a ello se unen los magníficos efectos digitales de fotografía, que crean unos ambientes oníricos que me recordaron a otra obra del director, Elegía de un viaje. Las reflexiones acerca de la historia, cultura e identidad rusa se mezclan, como en una labor de finísimo bordado. Lo más filosófico apoyado por una puesta en escena muy mimada. Magníficos vestidos, obras de los más grandes artistas, grandes figuras de la historia, música, bailes fastuosos... Un marqués frances guía a la cámara como un fantasma. Mantiene una conversación con el director. Y se expone, presentándose a personajes que vagan por el palacio. Supongo que me he perdido mil detalles por desconocimiento de historia rusa. Conozco a los zares, a Catalina la Grande, Pedro I, Nicolás y Alejandra. Vemos a Pushkin, al actual director del museo. Una conversación con la cultura, Europa, Rusia, el Arte.


La película va intrigando, llenando de asombro. La escena del baile final llenan de mil emociones. Todo el recorrido por el palacio nos conduce ahí, al último gran baile de la Rusia zarista. Y la salida del magnífico evento se convierte en un choque: ¡Adiós, Europa! Todas esas sedas y brocado bajando una impresionante escalinata que lleva a un cambio radical, a un desgajamiento de Europa. Ese último descenso resulta majestuoso, una explosión de sensaciones, una superabundancia visual, histórica y cultural. 
Es complejo comunicar una experiencia. Y El arca rusa lo es, no es una simple película. No hay una historia, hay 300 años de Historia. Un arca, como la de Noé, donde poner a salvo la identidad de un país: su cultura.

Y el comienzo del documental sobre el rodaje de la película

miércoles, enero 18, 2012

(Vívida) Experiencia vivida


Nos gustan los testimonios personales. A todos. No me refiero a momentos o confesiones íntimas, sino a narraciones de experiencias vividas. En el colegio estudiamos historia, historia de la literatura, del arte, de la ciencia. Nos gustan las anécdotas que ayudan a recordar mejor las teorías. No retenemos tanto los datos como las narraciones. Me acuerdo de aquella serie con la que tantos niños aprenden historia y fisiología: Érase una vez. Recuerdo haber visto el capítulo del sistema linfático en 4° de la ESO. Tengo un conocimiento visual, pero creo que en general se entienden mejor las cosas cuando las personalizamos. Me gustaban aquellos glóbulos rojos, aquellos anticuerpos que tenían una introducción, un nudo y un desenlace. Una misión, unos antagonistas... No recuerdo mucho de genética, pero me acuerdo de los guisantes y de la familia Real, del zarevich hemofílico. Y en Historia me sucede lo mismo. No recuerdo los datos,las fechas; no recuerdo el listado de causas que llevaron a la Revolución Rusa, pero recuerdo un gato, una foto en una cabaña, un fotógrafo armado y joyas. Recuerdo la película de Nicolás y Alejandra o El Acorazado Potemkin más que el manual que tuve que estudiar en primero de carrera. No recuerdo las etapas de la pintura de Van Gogh, pero veo el rostro ansioso de Kirk Douglas en El loco del pelo rojo. Y no conozco bien la guerra Civil española pero están fijas en mi memoria las anécdotas de unos estudiantes de Madrid que huyeron por los Pirineos, la prohibición de acudir a los comedores populares a una niña que ahora supera los 80 por su madre, las hazañas de unos daneses que vinieron en bicicleta para unirse a las Brigadas Internacionales, una fotografía de mi abuelo en el frente y la explicación de mi padre: "su hermano estaba en el bando contrario, probablemente se enfrentaran en aquel lugar". Nos parece conocer mejor la Historia con una película histórica que con un documental. Sabemos cómo se sentían las personas (aunque a las que hemos tratado sean ficticias). La literatura también nos lleva a ese conocimiento afectivo y personal. La televisión se llena de programas (más bien morbosos y de escasa calidad) de testimonios. Nos encanta conocer los entresijos de los rodajes, las anécdotas de personajes históricos, los recuerdos personales. Nos atrae la subjetividad y nos lleva a un conocimiento verdadero de la realidad, del mundo histórico. Ese subjetivismo que tantas veces criticamos no impide el acceso efectivo a la realidad. La experiencia vivida se convierte en algo vívido, un conocimiento más profundo. Y por eso los documentales no pegan de falsedad si recurren a la subjetividad como método narrativo. A veces pretendemos que la vida sea blanca o negra y nos parece que lo no verificable empíricamente no es válido. 

El documental The thin blue line de Errol Morris será escándalo para muchos. Se narra un crimen desde distintas personas. Una especie de adaptación de Rashomon al cine de no ficción. El crimen sucedió. Hay un hombre muerto, un condenado, un absuelto, un juicio, varios testigos, una resolución. Pero quizás la resolución no sea justa, no responda a lo realmente sucedido. The thin blue line nos muestra la posible recreación del hecho desde las distintas versiones de los implicados. No ofrece una conclusión diáfana, no parece haberla. ¿Pero es menos real? Sabemos que la recreación no nos está mostrando la realidad misma, pero si abre horizontes a ese hecho. Ahora conocemos el caso, no por lo que recogieran los periódicos, ni por la sentencia judicial. Conocemos el caso de verdad, porque nos lo han contado los propios implicados.


También las experiencias vividas nos ayudan a conocer sucesos más generales, no necesariamente un caso en concreto. Intimate stranger es un documental sobre Joseph Cassuto, el abuelo del creador, Alan Berliner. Berliner recoge el material de la autobiografía inacabada de Cassuto para reconstruir su vida y comprender mejor su familia, sus orígenes. Cuando ese material ya no le da más pistar, acude a los testimonios de quienes conocieron a su abuelo, a archivos de sucesos históricos. Conocemos a su abuelo, casi en más profundidad que a nuestros propios abuelos, pero también alcanzamos a conocer otros muchos hechos: el éxodo sefardí, la Segunda Guerra Mundial, la cultura japonesa... Desde la experiencia de una persona llegamos a la comprensión de un periodo histórico amplio. Gracias a la subjetividad hacemos nuestros esos hallazgos intelectuales. Y no por dejar de ofrecer un amplio contexto histórico lleno de datos objetivos y empíricos podemos decir que aquello es falso o manipulador de la realidad. Desde esa subjetividad tenemos la tranquilidad de que no hay ningún intento manipulador o engañoso, solo la visión de alguien que vivió aquello.

miércoles, noviembre 23, 2011

Construcción

  Toda obra cinematográfica es una construcción. En la ficción nos suele parecer más obvio. Hay películas que se apoyan en esa "desilusión", en mostrar lo que queda tras bambalinas. Películas que juegan con los entresijos del cine haciéndonos profundizar en la naturaleza de la obra. Cantando bajo la lluvia, El show de Truman, Un rey en Nueva York, El crepúsculo de los dioses, La rosa púrpura del Cairo... Muestran distintos aspectos de la creación cinematográfica o televisiva. Nos quitan la ilusión de pensar que lo que vemos en la pantalla es real. Hace poco tuve la oportunidad de estar en la sala de proyecciones de la Filmoteca Navarra. El proyector mediante sus engranajes y su película de poliéster da vida a algo. Es como si una vida naciera a través de un haz de luz. Ver la película correr entre los mecanísmos a la vez que las imágenes de La dolce vita de Fellini aparecen en la pantalla hace tambalear la percepción del cine. Como cuando uno se acerca a un cuadro hasta casi rozarlo con la nariz. Uno ve las pinceladas, incluso algún pelo del pincel y no puede evitar temer por la obra final.

  Cuando es un documental lo que se muestra como construcción, el golpe puede ser incluso más fuerte. Estos fragmentos de realidad son también una construcción. Y si uno discute sobre los documentales de naturaleza y la realidad o engaño de los mismos puede estar sin levantarse hasta que el león se presencie en el cuarto de estar. En mi visita a la Filmoteca recordaba la obra de Vertov. La cámara que da a luz a una ciudad. Es el cineasta, más bien la cámara (comunista), quien da vida a lo que aparece frente a la lente. La manivela activa el mundo y unos carboncillos que se juntan muestran su grandiosidad. 

  Y aunque Vertov ya pasó, he encontrado a otro cineasta que crea, que construye, vida: Alan Berliner. He visto varias de sus obras y pienso que su pasión por el cine le hace introducirlo en las vidas que recoge y, en cierta medida, construye. En Family Album las películas domésticas unidas a grabaciones de voz crean una vida. Desde su nacimiento hasta su vida. Se podría comparar esa construcción de la vida con la propia construcción del film. Berliner da vida a unas imágenes del pasado con unas voces del presente. Mediante una construcción fílmica crea una construcción vital. Como el doctor Frankenstein toma piezas de aquí y allá y les inspira un nuevo espíritu. Y aunque no creaba vida, José Luis Guerín, a través de una obras en el documental En construcción, atrapa la vida de varias personas. YSandhya Suri hace un retrato de su familia, de su cultura, sus orígenes en I for India. También gracias al celuloide. Así, estos autores, cinéfilos, crean una pequeña historia del hombre. Con ladrillos y celuloide.

lunes, octubre 17, 2011

Man on wire (James Marsh, 2008)

Vuelvo a retomar el mundo del documental. En parte por las clases recientes, en parte por el profesor John Corner que me volvió a meter el gusanillo y, en parte, porque es lo que realmente me apasiona. Ahora que estudio Historia del Cine Narrativo, había dejado un poco de lado el documental. Pero he vuelto a pisar la mediateca y he hecho una buena elección.
Ya sabéis cuál es el documental que he visto, pero antes quiero explicar por qué me parecen tan fascinantes los documentales. A ver... una película, una gran película: Ladrón de bicicletas. Bien, una historia conmovedora, llena de belleza y humanidad. No es real. La lista de Schindler, una historia estupenda, apasionante, llena de aventuras. No es real. "Pero Schindler existió realmente". Sí, pero eso que veo en la pantalla sé que no es la realidad, ni una representación de la realidad. Es una construcción. "Vale, Man on wire también es una construcción". Un gran tema... Preguntadme en unos cuatro años. Pero ¿no es fascinante poder ver a Philippe Petit bailando sobre un cable entre las Torres Gemelas? ¡¿Sabías que hubo un hombre que anduvo en la cuerda floja entre las Torres Gemelas?! Es una pregunta genial, una pregunta que no he parado de repetir desde que he acabado de ver este documental. 
Claramente, Man on wire está construído como si se tratara de una ficción. Utiliza las entrevistas para crear una tensión y una intriga propia de las películas de espías, de robos (a las que se hacen varias referencias directas en el documental). Las entrevistas van cobrando más y más intensidad. Realmente, en este documental no podían faltar estos recursos, porque está claro que un tipo que tiene el valor de realizar semejante hazaña, no será aburrido sino apasionado. Y en un documental en el que el peso de la narración recae en entrevistas a los protagonistas es importante contar con personajes así.


Vamos conociendo a los protagonistas poco a poco. La forma en que cuentan la historia es tan atractiva que no se necesita más que una cámara y una silla para ellos. Las entrevistas en el estudio no resultan aburridas ni distantes. También se recurre a una representación del "golpe". Encaja a la perfección en la construcción porque está apoyada por material de archivo: los vídeos caseros de Petit, fragmentos del telediario, imágenes de la construcción de las torres.
El diseño del sonido es también impresionante. Hay mil pequeños detalles que se mezclan con la voz de Philippe y sus colaboradores. Sonidos que se mezclan con los recuerdos introduciéndonos más y más en la historia. Quizás el documental cree un efecto demasiado sentimental, pero esa emoción que consigue transmitir es algo real, no máscara para tapar fallos. Empezamos a entender la pasión de ese hombre, la intensidad de su sueño. Y lo descubrimos humano, incluso "miserable" al final. Si observamos fríamente la historia, no entenderemos las lágrimas de sus compañeros, pero esas mismas lágrimas nos abren un nuevo panorama, nos abren a la inmensidad y complejidad de las relaciones humanas. Un hombre consigue un sueño, su sueño más preciado. En una ficción al uso todos ríen: "y vivieron felices y comieron perdices". En la vida real, en un documental (que intenta atrapar algo de esa realidad), el hombre consigue su sueño y se haya perdido... Ahora ¿qué? Y sus amigos se contagian de esa confusión. Lo que parecía infinito, eterno, imposible, lo más alto ha sido conquistado. ¿Y ahora qué? Es interesante esa reflexión sobre el pragmático "why?". En la vida de los hombres no siempre hay un why. En los guiones de Hollywood ha de haberlo, en la vida... No sé si tiene que haberlo o no, lo que sé es que no siempre lo hay. 
Así que entre el funambulismo, los telediarios, las recreaciones y narraciones de estos hombres, nos acercamos a una hazaña llena de belleza y a un alma llena de misterios. Un alma humana.
Os dejo el trailer del documental y un corto del año 2005 sobre Philippe Petit narrada por el actor Jake Gyllenhaal.


lunes, octubre 03, 2011

Elegía de un viaje (Aleksandr Sokurov, 2001)


Sokurov narra un viaje. O eso se supone. Pero más que un viaje externo (se ha calificado a esta obra como una road movie) nos acompaña o nos deja participar en un viaje interno a través de los pensamientos. Igual que nuestra mente, este ensayo audiovisual va dando saltos de un lugar a otro. Sigue un camino geográfico, pero es casi como si Sokurov fuera expresando lo que piensa sobre la marcha. Más que un ensayo audiovisual (los ensayos suelen seguir una estructura más o menos lógica), es un ejercicio de escritura libre, escritura audiovisual libre. Cada imagen es como un boceto de un gran mural. El mural final parece compuesto de miniaturas muy variadas: colores, paisajes, agua, nieve, monjes, casas... La memoria se pasea libre. La razón se distrae por el camino, entreteniéndose con una rama cubierta de nieve, con un hombre en un área de servicio... Hasta llegar a un museo donde el autor se pasea por los cuadros. La secuencia final en el museo es muy sugerente. La cámara parece introducirnos en los cuadros, parece querer crear un mundo distinto en el que estemos presentes. Todo parece un sueño, también por la distorsión de las imágenes que dejan todo en una nebulosa onírica que nos hace dudar. No sabemos a dónde nos lleva Sokurov, no sabemos si nos ha introducido en su mente o nosotros también estamos como dormidos.
Interesante obra, no para entender sino para observar y dejarnos llevar a través de las ideas del autor.


miércoles, mayo 25, 2011

A Eisenstein


Cine, arte, belleza, naturaleza. Explorando el mundo de la ficción, de la no ficción. Las herramientas del cine documental, la verosimilitud del cine de animación. Vivo en una ficción. Vivimos en una ficción. A veces me siento no persona, personaje. En un escenario perfecto. Tiempo muerto, pausa. Brisa suave que acaricia los trigales. Bailan, se mecen como fantasmas. Como si un ave majestuosa, invisible, pasara en vuelo raso. Huele a verano. El ave se estira, orgullosa, llegando a rozarme. El oro refleja. ¿Por qué no tiñe esas nubes? Un trueno, profundo. Polifemo en su gruta. Envidioso porque el ave no le acaricia. Y el trigo sigue meciéndose, suave, cantando una nana. Desprendiendo ese olor a recién nacido, a vida nueva, recién abiertos los ojos a la luz. ¿Cuánto tiempo queda? El tren se acerca, rápido, corto. Se desliza. Pasea, extraño, entre el trigo. Sin detenerse, ¿no se detiene?
Palabras, ¿por qué las escojo a ellas? Van Gogh sentiría oro en su piel, sobre su paleta. ¿Música? Demasiado misterio. Ni una fotografía, ni siquiera un documental. Lo siento, André, vente conmigo. ¿Cómo compartir? Un brochazo de pensamiento. Epaté, glimpse. Oro.
Ningún personaje cayó en tan buen decorado. Sin viajar. De camino a casa.

martes, mayo 24, 2011

Human Planet. BBC Documentaries.


El hombre es un ser fascinante. Un ser capaz de superar durísimas pruebas y de adaptarse a todo tipo de circunstancias. El hombre es el protagonista de la serie de documentales de la BBC Human Planet.
BBC trabaja contenidos de calidad, en un estilo muy británico, muy tradicional. Si alguien pensaba descubrir una nueva concepción del documental, que no lo intente con Human Planet. Pero resulta asombroso ese "nuevo descubrimiento" de las personas. Y como todos los documentales de la BBC, también llevan a una fascinación por el mundo en el que vivimos.
La serie se divide en capítulos según lugares. Lugares que parece imposible habitar: Junglas, montañas, ríos... Y allí está el hombre. Cada episodio se divide en mini bloques con historias impactantes. Unas historias capaces de dejar una fuerte huella. Y para magnificar más esas historias, BBC se apoya en su excelente fotografía, en su pericia y cuidado del lenguaje audiovisual. Realmente, unos documentales para deleitar la vista y el corazón.
Cada capítulo incluye, además, un pequeño reportaje de cómo se ha realizado el documental. Realmente impresiona la profesionalidad y talento de la BBC.

jueves, marzo 10, 2011

Nostalgia de la luz. Patricio Guzmán, 2010.


Guzmán nos habla de su país, de su pasado, de su presente, de su futuro. Guzmán nos habla del hombre, de su pasado, su presente y su futuro. ¿Nos habla Guzmán de Patricio Guzmán en Nostalgia de la luz?

Entrelazando tres formas de buscar el pasado (astronomía, arqueología y unas mujeres en busca de sus los restos de sus familiares) nos habla de la importancia de la memoria, del pasado como origen común, del afán de comprender el pasado para entender el presente y crear deseos de futuro.
El documental, que empieza de forma fría y ajena con las bellísimas imágenes del firmamento y los observatorios del desierto de Atacama, va dando paso a un estilo más humano y personal. Así una película que en principio parecía de divulgación científica, se convierte en una reflexión profunda e íntima sobre la memoria y el pasado.
Quizás Guzmán quisiera congelar el tiempo, preservar la memoria de su país, de su gente. En un momento de la película se habla de Chile, un país con los mejores instrumentos para profundizar en el pasado del universo pero que no encara su pasado reciente. Y este documental es una forma de congelar esa historia. Y lo hace con imágenes espectaculares, que se pueden tocar, que dan ganas de robar de la pantalla.

En una sesión que impartió Patricio Guzmán a varios alumnos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, comentaba que el documental posee esa capacidad de observar, de mirar la realidad con tiempo, con paz. El cineasta que presentó su película en el Festival de Cine Documental Punto de Vista, hablaba por eso de la importancia de convertir los documentales en arte, un arte que surge de la belleza que hay que encontrar en el mundo. El documental Nostalgia de la luz de Guzmán consigue abrir los ojos y anhelar esa Belleza, consigue abrir el espíritu a algo grande. No solo a un paisaje impresionante, a un mundo maravilloso, sino también a la grandeza de los hombres. 



jueves, enero 20, 2011

Looking for Richard (Pacino, 1996)



Pacino in love
¿Cómo explicar el amor a alguien que no lo conoce? ¿Cómo hacer entender la pasión hacia un desconocido? Al Pacino conoce, y eso le lleva a amar, la obra de William Shakespeare. Y quiere compartir esa pasión.
Muchos académicos han intentado explicar la vida y obra de William Shakespeare. Muchos ingleses intentaron hacernos entender su genio y figura. Muchos actores han querido ser Hamlet, Macbeth o Romeo. Muchos cineastas han adaptado sus obras al séptimo arte. Pero para entender a un poeta, a un artista, hay que serlo. Al Pacino juega a ser Shakespeare. No nos cuenta lo que escribió, ni cómo lo hizo. Nos lo muestra. Y se empeña en hacernos amar su teatro, en sufrirlo y verlo nacer.

Y ¿qué mejor para dar a conocer tu pasión que componer un pequeño collage de conocimientos, sentimientos y acciones? Expertos que diseccionan la obra de Ricardo III para poder entenderla; jóvenes que se enfrentan a un ser desconocido; poetas empeñados en sacar el alma del dramaturgo; actores brillantes empeñados en resucitar sus personajes.

Una película sobre Shakespeare, una historia sobre Ricardo III… son ficción. Y solo nos apasionamos con las personas reales. Un documental sobre el escritor, o sobre su obra, nos aburriría; se convertiría en una segunda ficción. Algo lejano, estudiado desde fuera, medido con la precisión de un guión. Algo que nos parecería casi tan irreal como una fábula. Pero Pacino quiere presentarnos a Shakespeare como el amigo fiel que siempre acude a sus representaciones. Trae al escritor a la vida en un documental muy interesante que mezcla las visiones de distintas personas: personas que conocen, personas que aman (como el hombre de color o el escocés) y personas que traen a la vida a esos personajes a fuerza de conocerlos y entenderlos.

Estas últimas personas son las que nos meten en la historia de Ricardo III. Los geniales actores que aparecen en esta historia de Shakespeare según Al Pacino, nos acompañan, parecen gritarnos que eso es arte. La música, los decorados, el vestuario y la luz. Todo nos mete en la época medieval del rey Ricardo. Todo nos devuelve a nuestro set de rodaje urbano. Jamás entenderemos a Shakespeare desde Nueva York, y jamás lo amaremos desde la Edad Media. Al Pacino nos muestra como descubrir a Shakespeare ahora, hoy.  Y lo hace a través de imágenes teatrales, de actores geniales, de reuniones y ensayos… En este documental el sabio es el poeta, el actor, el genio. Solo vive quien lo hace con pasión, quien comparte su pasión. Y Al Pacino vive y muere como Ricardo III. Lo ha conseguido. 

viernes, noviembre 26, 2010

Checkpoint (Shamir, 2003)


Cine bélico, documentales bélicos, el conflicto entre Palestina e Israel. A veces la forma más efectiva de mostrar una guerra es enseñando los bordes, no el núcleo. En Checkpoint no vemos escenas de violencia, pero sí escenas violentas. En los puestos de control fronterizos no vemos palizas, pero sí puñetazos contenidos. Todo parece a punto de estallar, pero ambos bandos se dominan (más o menos).

El director israelí de este documental, muestra en estilo cinema-verité el ambiente en los checkpoints. Y muestra el ridículo de esas situaciones. Claramente en contra de los checkpoints muestra a los palestinos como víctimas. Los israelíes son retratados como crueles, con la crueldad de los niños que actúan sin atender a razones lógicas. Una crueldad caprichosa. Pero también se ve su lado humano en algún momento. Se muestra el conflicto entre ambos países, ambas razas, en el dilema de los soldados. Vacilan y juegan con los palestinos pero no se sienten responsables. Son unos mandados, son (en su mayoría) unos críos torpes.


Violencia contenida. La vemos a través de la lente, nos sentimos incómodos. A veces nos gustaría pararles los pies a los soldados israelís. El documental crea una tensión, también conseguida por ese estilo sobrio. Sin música, cada palabra tiene peso. Yo, por lo menos, no podía dejar de pensar en la impotencia humana. Un conflicto realmente difícil de solucionar, porque ambas partes parecen estar cegadas por el odio. Como en el documental Promises o en Vals con Bashir, el final deja una sensación de impotencia, de desesperanza... ¿Se podrá solucionar? Difícil.

jueves, noviembre 25, 2010

Vals Im Bashir (Folman, 2008)


Interesante documental. Interesante, sobre todo, por su forma. El director israelí, antiguo combatiente en el Líbano, busca un recuerdo perdido. Tiene una imagen sobre la guerra grabada en su mente, pero no recuerda nada más de ese día en que descubrieron una masacre de Sabra y Shatila.

Así que Ari Folman entrevista a amigos y conocidos sobre esa guerra. Cada uno cuenta sus recuerdos, sus vivencias. Esas historias van acercando a Folman hacia su meta.
La forma de relatar esta historia por medio de la animación me parece sorprendente. Una historia que, quizás, solamente con entrevistas y material de archivo, no hubiera tenido demasiada fuerza, se convierte en un documental de referencia. La animación no da solo pie a un estilo particular, si no a recreaciones más veraces y la oportunidad de insertar breves pasajes de ficción, sueños, imaginaciones...


Me gustan mucho las animaciones sencillas y con colores vibrantes. Me gusta la música. Me gusta la búsqueda del director. Me gusta la escena del aeropuerto, me gusta la escena del Vals con Bashir. Me gusta el comienzo con los perros, me gusta la escena recurrente de Folman en el mar. No me gustan tanto esas escenas fantasiosas como la de la mujer del agua. Pero al acabar el documental te das cuenta de que has visto algo extraordinario.

miércoles, noviembre 24, 2010

The Pacific (aún más)

He unificado esfuerzos, sí. Y todos mis trabajos tratan sobre The  Pacific. Pero me interesa como ejemplo, como caso de estudio, como ejemplo de calidad técnica. Y aquí os dejo un vídeo sobre esta superproducción. Y antes, una pequeña reflexión: ¿es esta miniserie más cine o más televisión? En mi opinión, la miniserie da la oportunidad de desarrollar una película en más horas. Pero tiene la ventaja de seguir inmerso en el medio televisivo, y puede hacer propios varios recursos del género documental como los gráficos y mapas. Y si ves el mini-documental antes de ver el capítulo, lo disfrutas mucho más. Y si quieres seguir profundizando, la página web de HBO ofrece muchos extras tanto históricos como de producción. Muy interesante.


jueves, noviembre 18, 2010

Born into brothels (Ross Kauffman y Zana Briski, 2005)


No sé cuál es la traducción exacta de la palabra inglesa "moving". Bueno, pues este documental lo es. Desde el minuto número uno, entra hasta el fondo. La historia de unos niños del barrio rojo de Calcuta. Sus madres son prostitutas, sus abuelas son prostitutas... Y algunas de esas niñas de entre nueve y doce años están a un paso de entrar en ese mundo.

Los directores del documental cambian sus vidas. El proyecto de Zana Briski de fotografiar a las mujeres de ese lugar cambió por enseñar a los niños el arte de la fotografía. Pero Briski va a más, quiere sacar a los niños de ese barrio, buscarles una oportunidad en la vida. Así que busca internados para ellos, lo que sea.


A lo largo del documental vamos conociendo a esos niños de Calcuta. Son niños, pero hablan como adultos. La vida que llevan les ha hecho madurar. Oímos a uno de los chicos diciendo que aunque su padre es drogadicto, intenta quererle porque es su padre. Y así, todos ellos.


Las fotografías que sacan son geniales, tienen un don, aunque es verdad que en un lugar así, hasta lo más sencillo es visualmente hermoso. La cámara de Kauffman recoge el ambiente de la ciudad, la chispa de los ojos de los niños, su inquietud por la fotografía... todo muy bien arropado por músicas indias, sonido ambiente y los asombrosos testimonios de los niños.

Y la historia no acaba aquí. Porque no es un documental de "te enseño y tú te apañes", sino que los directores crearon una ONG, Kids with cameras, para ayudar a niños en estas situaciones. Si teneis la oportunidad de ver el documental original de DVD, recomiendo ver todos los extras, en especial "Reconnections" donde los documentalistas vuelven a reunirse con los niños unos años después y el capítulo en que los niños ven el documental.
Realmente Born into Brothels es un documental impactante. Lo recomiendo vivamente.

lunes, noviembre 15, 2010

First Flight (Steve Nicholls y Alfred Vendl, 2004)


First Flight es un interesantísimo documental sobre la historia de la aviación en comparación con el vuelo de los animales. Imágenes de gran belleza de pájaros e insectos voladores enlazan con reconstrucciones de los inventos voladores. Las imágenes en blanco y negro o sepia de los inventores toman vida y color, para mostrarnos sus hazañas o errores. Se explica de dónde sacaron la inspiración: de la naturaleza. Para ilustrar mejor esto se recurre a gráficos digitales en que vemos el funcionamiento de las máquinas y el vuelo de los animales.

Me gusta mucho la unión de naturaleza e historia, consiguen un equilibrio muy bueno. Uno de los recursos para unir esos dos elementos es la presencia de pájaros o insectos al final de las escenas de los pilotos o inventores. Al principio gusta, pero hay un punto en que cansa.

Las imágenes de los animales a cámara lenta son impactantes. Además me encanta la posición que toma el documental. Sería sencillo alabar a la naturaleza, fuente de inspiración para los inventores. En ocasiones se demuestra lo sabio e incomprensible de la naturaleza. Pero lo mejor es que se hace lo mismo con los hombres. Al final queda claro que las hazañas de los hombres superan todas las expectativas. Me gusta.

domingo, noviembre 07, 2010

Être et avoir (Philibert, 2002)


Veamos documentales. Buenas ideas que almacenar en la mente. Últimamente me pasa que cojo algunos documentales con poca ilusión y acaban encantándome. Être et avoir es uno de esos. El documental trata sobre un profesor de una escuela de un pueblecito francés. Una escuela a la vieja usanza donde un reducido grupo de niños de edades muy diversas estudian en el mismo aula. Vamos conociendo a cada niño con pequeñas pinceladas. Mediante pequeñas escenas en casa o en breves conversaciones con el profesor: como la conversación de Olivier o la escena de Julien haciendo los deberes en familia. Pequeños detalles que muestran el fondo de la historia. No es solo una película sobre un profesor de escuela rural, si no sobre la educación, la familia, la enfermedad, los planes de futuro... Muchas cosas concentradas en un documental detallista.
Me gustan los niños, me encanta Jojo (ese niño es genial). Y me gusta cómo vamos viendo la relación del profesor con los niños. Me ha conmovido verle a punto de llorar al despedir a los niños más mayores a final del curso. Una historia deliciosa que sólo me confunde un poco con su calidad estética. No entiendo que siendo tan reciente tenga un grano tan gordo. Quizás se rodó en los 90 y se estreno mucho más tarde. Pero a pesar de este pequeño detalle, lo estético también está muy cuidado. Me ha gustado mucho. Lo recomiendo.
Os dejo uno de los mejores momentos:

lunes, octubre 04, 2010

Baraka (Fricke, 1992)


Baraka, un documental de los que siempre quise ver pero no sabía si existían. Baraka muestra lo que une al hombre en un recorrido por muchos países. Unas imágenes de gran belleza se suceden acompañadas de una música que hace que todo quede enlazado. No hay palabras, solo belleza. La fotografía del documental es impresionante, una gran composición y unos colores fabulosos. A veces se utiliza la cámara lenta, a veces cámara rápida... La edición provoca sentimientos contrapuestos en el espectador. Un documental que "eleva el espíritu", te lleva a lo más hondo del corazón. Porque todas estas maravillas pertenecen a un mismo mundo, el nuestro. Y no importa dónde está eso, sino lo que está.
Algunos capítulos son maravillosos, como el de la ciudad a cámara rápida o el montaje del hombre asiático tocando una campana y cortando a una tribu africana. La vida, la muerte, la religión, la naturaleza. Todo en una hora y media de disfrute visual.

jueves, enero 21, 2010

Preparativos para el concierto de año nuevo

No soy muy fan del Concierto de año nuevo, no lo había sido hasta este año. Y no fue la música lo que me movió, sino el reportaje que emitieron sobre los preparativos.
Me encantó. Aparte de que técnicamente me pareció estupendo, me pareció estupendo cómo ponen a la misma altura a todas aquellas personas que participan en los preparativos. Desde las mujeres de la limpieza, floristas, el director de la orquesta, el diseñador Valentino, los operarios de las cámaras, músicos... ¡Fantástico!

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