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miércoles, febrero 15, 2012

El delator (John Ford, 1935)

 "Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata." (Mt 27,3)
Así comienza la película de John Ford El Delator (The informer). Y es que toda la película es sobre esos remordimientos del traidor.  Gypo Nolan es un rebelde irlandés que delata a uno de sus compañeros, Frankie, que muere a manos de los ingleses. Gypo recibe 20 libras por su traición. En billetes de una libra. Sus treinta monedas. Y no es que fuera un traidor, no odiaba a Frankie. Gypo era amigo de Frankie, pero lo vende por un dinero que quiere usar para marcharse con su novia, que ha tenido que salir a la calle para ganarse la vida, a América. Al ver las consecuencias de su traición acude al consuelo de un mal amigo: el alcohol. Malgasta su dinero, pasea por la ciudad de taberna en taberna, de antro en antro, pretendiendo olvidar su pecado. Frankie se le aparece una y otra vez en los carteles de la ciudad. La madre del "mártir" reconoce a Gypo como amigo de su hijo, lo defiende. Pero Gypo huye donde nadie le culpe, donde nadie sospeche de él; sin saber que le observan y le siguen. Inconscientemente devuelve sus monedas, entrega sus billetes manchados de sangre a otros pecadores que se enriquecen gracias a las miserias de los dublineses. Gypo ríe, Gypo llora. Acosado por el remordimiento.


Gypo es juzgado por un tribunal popular que recuerda a M, el vampiro de Düseldorf. Sentenciado. Pero consigue escapar. La familia de Frankie intercede por él, sin suerte. Katie, la novia de Gypo, llora por él, sin suerte. Es Gypo quien se ha condenado a sí mismo. Pero Gypo, en su último suspiro, acude a la madre del ajusticiado. La madre de Frankie le perdona. Y Gypo, que ya no es Judas sino Pedro, acude al encuentro de Frankie, con la confianza de la intercesión de su madre.


lunes, octubre 17, 2011

Man on wire (James Marsh, 2008)

Vuelvo a retomar el mundo del documental. En parte por las clases recientes, en parte por el profesor John Corner que me volvió a meter el gusanillo y, en parte, porque es lo que realmente me apasiona. Ahora que estudio Historia del Cine Narrativo, había dejado un poco de lado el documental. Pero he vuelto a pisar la mediateca y he hecho una buena elección.
Ya sabéis cuál es el documental que he visto, pero antes quiero explicar por qué me parecen tan fascinantes los documentales. A ver... una película, una gran película: Ladrón de bicicletas. Bien, una historia conmovedora, llena de belleza y humanidad. No es real. La lista de Schindler, una historia estupenda, apasionante, llena de aventuras. No es real. "Pero Schindler existió realmente". Sí, pero eso que veo en la pantalla sé que no es la realidad, ni una representación de la realidad. Es una construcción. "Vale, Man on wire también es una construcción". Un gran tema... Preguntadme en unos cuatro años. Pero ¿no es fascinante poder ver a Philippe Petit bailando sobre un cable entre las Torres Gemelas? ¡¿Sabías que hubo un hombre que anduvo en la cuerda floja entre las Torres Gemelas?! Es una pregunta genial, una pregunta que no he parado de repetir desde que he acabado de ver este documental. 
Claramente, Man on wire está construído como si se tratara de una ficción. Utiliza las entrevistas para crear una tensión y una intriga propia de las películas de espías, de robos (a las que se hacen varias referencias directas en el documental). Las entrevistas van cobrando más y más intensidad. Realmente, en este documental no podían faltar estos recursos, porque está claro que un tipo que tiene el valor de realizar semejante hazaña, no será aburrido sino apasionado. Y en un documental en el que el peso de la narración recae en entrevistas a los protagonistas es importante contar con personajes así.


Vamos conociendo a los protagonistas poco a poco. La forma en que cuentan la historia es tan atractiva que no se necesita más que una cámara y una silla para ellos. Las entrevistas en el estudio no resultan aburridas ni distantes. También se recurre a una representación del "golpe". Encaja a la perfección en la construcción porque está apoyada por material de archivo: los vídeos caseros de Petit, fragmentos del telediario, imágenes de la construcción de las torres.
El diseño del sonido es también impresionante. Hay mil pequeños detalles que se mezclan con la voz de Philippe y sus colaboradores. Sonidos que se mezclan con los recuerdos introduciéndonos más y más en la historia. Quizás el documental cree un efecto demasiado sentimental, pero esa emoción que consigue transmitir es algo real, no máscara para tapar fallos. Empezamos a entender la pasión de ese hombre, la intensidad de su sueño. Y lo descubrimos humano, incluso "miserable" al final. Si observamos fríamente la historia, no entenderemos las lágrimas de sus compañeros, pero esas mismas lágrimas nos abren un nuevo panorama, nos abren a la inmensidad y complejidad de las relaciones humanas. Un hombre consigue un sueño, su sueño más preciado. En una ficción al uso todos ríen: "y vivieron felices y comieron perdices". En la vida real, en un documental (que intenta atrapar algo de esa realidad), el hombre consigue su sueño y se haya perdido... Ahora ¿qué? Y sus amigos se contagian de esa confusión. Lo que parecía infinito, eterno, imposible, lo más alto ha sido conquistado. ¿Y ahora qué? Es interesante esa reflexión sobre el pragmático "why?". En la vida de los hombres no siempre hay un why. En los guiones de Hollywood ha de haberlo, en la vida... No sé si tiene que haberlo o no, lo que sé es que no siempre lo hay. 
Así que entre el funambulismo, los telediarios, las recreaciones y narraciones de estos hombres, nos acercamos a una hazaña llena de belleza y a un alma llena de misterios. Un alma humana.
Os dejo el trailer del documental y un corto del año 2005 sobre Philippe Petit narrada por el actor Jake Gyllenhaal.


lunes, octubre 10, 2011

The best of trailers: Psycho (Alfred Hitchcock, 1960)

The best of trailers: The elephant man (David Lynch, 1980)

Mr. Smith goes to Washington (Frank Capra, 1939)


Gracias a Dios y a la Universidad sé algo del sistema político de Estados Unidos. Porque para entender Caballero sin espada viene bien ese mínimo. La película, con James Stewart, nos lleva a Washington, que se convierte ante nuestros ojos en la cuna de la democracia, de la libertad y de todo lo bueno que existe en los corazones humanos. Y si ya la ciudad tiene bastante carácter místico, de experiencia casi divina, el protagonista viaja y la visita como si hubiera subido a saludar un rato a Dios Padre. Pero una vez superado ese primer empacho de exhuberancia patriótica, la película recupera un paso más laico.
Mister Smith goes to Washington, como dice el título original, y es allí donde el joven político madura y se da cuenta de la maldad del hombre, y de la mujer. El magnate de los medios de comunicación manipulando a su gusto el Senado. La mujer desesperada ante la injusticia. Los niños, cómplices y amigos traicionados, la madre dulce en el tranquilo campo. La receta es conocida o similar a otras muchas obras de la época, pero aun así, consigue atraparnos.
Stewart hace un trabajo brillante, ingenuo, torpe, de ideales grandes. Y casi nos entran ganas de aprender la Constitución americana para poder vencer esa gran injusticia. Querríamos apelar a algún artículo que hiciera recuperar la fe a nuestro protagonista. Porque esta película trata sobre la democracia, pero también sobre la corrupción de la misma. Este tema no se había tratado con tanta claridad antes, por lo que el film recibió numerosas críticas por parte del sector político.
Es divertido descubrir en esta película a los actores de la gran productora Columbia en estos papeles. Por el sistema de estudios, vemos a estos mismos juntos en otras películas como Vive como quieras. Curioso. Os dejo un no menos curioso tráiler de la época.

domingo, septiembre 25, 2011

Midnight in Paris (Woody Allen, 2011)


Owen Wilson se pasea por las callejuelas de Paris. "Una película para chicas" me dijo un amigo. "Os suele gustar porque la estética está muy cuidada y es bonita visualmente". Pues tenía razón en lo de bonita y para chicas. Midnight in Paris es una película de las que yo llamo de "sábado por la noche", de un sábado de semana cansada, no de semana estresante (esas piden Los próximos tres días o Quantum of solace). Realmente parece que Woody Allen solo quería hacer una película de curiosidades. Resulta atractiva la idea de encontrarse en el pasado e ir coincidiendo con artistas de la talla de Hemingway, Picasso, Ray Man o Toulousse Lautrec. Y Allen no ha podido resistir la tentación de dar una idea magistral a un cineasta como Buñuel. Truco de niño: "tengo tanto talento que puedo dar consejos sobre cine a uno de los grandes". Ese ser causa de algo conocido ya lo había hecho Aladdin al provocar la ruptura de la nariz de la esfinge de Keops.
La historia no tiene más. No hay nada claro en las motivaciones ni forma de actuar, pero no me parece un gran fallo ya que me parece que no aspiraba a más. Bonita historia, bonitas vistas de una bonita ciudad, bonita música, bonita ambientación, bonito reparto... Una pena: una chica bonita pero tonta.


jueves, septiembre 08, 2011

Buried (Rodrigo Cortés, 2010)



Hacía mucho que una película no me atrapaba tanto. Cada minuto de metraje de Buried se vive como el mismo protagonista. O si no como el protagonista, como alguien cercano. Cuando se estrenó la película, se comentaba la increible capacidad de mantener una hora y media de tensión en un mismo escenario. Toda la película se desarrolla en el interior de un ataúd o caja de madera. Ese mantener la tensión me recuerda a la unidad de acción del teatro clásico: una localuzación, un periodo de tiempo único y una acción única. Quizás sea esa unidad lo que lleva a esa gran identificación. Estamos igual de presos que Paul, el mismo tiempo más o menos, y actuamos casi con él. Es sorprendente el diseño de sonido, que abre ese cajón y nos lleva a varios escenarios y situaciones distintas solo a través del oído. Los planos y fotografía ayudan a crear esa tensión también, pero ya hemos visto el rostro del joven conductor muchas veces, aunque no le escuchamos indiferentes en ningún momento. Sería interesante solo escuchar esta película, pribablemente captaríamos casi la totalidad de la historia. Pero Buried no es simplemente un artificio técnico. Las personas presentadas en el filme no son los típicos personajes planos propios de los thrillers. Aunque intervienen unos escasos minutos y no evolucionan en las dos horas de cinta, percibimos en cada uno la complejidad del ser humano. Una película muy recomendada, en resumen.

miércoles, agosto 17, 2011

Vivir para siempre (Ron, 2010)

Vivir para siempre... ¿Título ñoño? ¿Temática ñoña? La película ya empieza con fuerza:
  1. Me llamo Sam
  2. Tengo once años
  3. Recopilo historias y hechos fantásticos
  4. Tengo leucemia
  5. Cuando veáis esto probablemente ya estaré muerto
Una película sobre un  niño con cáncer, probablemente sea lacrimosa, cursi... Pues esta película adaptada del libro de Sally Nichols consigue un perfecto equilibrio de emociones. El director Gustavo Ron, explicaba en una sesión en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra que había querido adaptar esa historia sin caer en esa cursilería. Añadía que contar una  historia a través de un niño permite "decir cosas muy profundas con una gran ingenuidad". Las películas con niños como protagonistas juegan siempre en la cuerda floja. Gustavo Ron hace de funambulista con maestría consiguiendo la risa, la fascinación ante esas magníficas animaciones de estilo antiguo...


Los personajes son muy atractivos. Los dos niños -Sam y Felix- actúan muy bien y nos  hacen creer totalmente en sus personajes. El padre de Sam, encarnado por Ban Chaplin, tiene un papel muy rico en la película. Un padre que no acepta la enfermedad de su hijo, que no quiere enfrentarse a esa muerte tan cercana, pero que acaba descubriendo que lo importante es la vida. Creo que está muy conseguido eso que dice el director en la entrevista de la Universidad: La película trata la muerte, pero no trata sobre la muerte; sino sobre la vida.
Una película dura, muy dura, pero con mucho encanto. Es una película que no deja indiferente, pero lo hace con una dulzura que no sienta mal. Podéis ver cosas muy interesantes en el blog de la película.



martes, agosto 09, 2011

How to train your dragon (DeBlois, 2010)


Poco más se le puede pedir a How to train your dragon. Aparte del acento escocés de la mayoría de los personajes, son muchas las virtudes de la película de Dreamworks.
Una sencilla historia de lucha entre vikingos y dragones que consigue una perfecta armonía de todas sus partes. El personaje principal (Hiccup) es genial. No es un personaje estereotipado para nada. En principio es un adolescente poco aceptado en el pueblo, uno se debate entre el cariño que tomamos por los personajes principales y su evidente torpeza. La relación con el padre da bastante peso a la historia, pero es el trato con Toothless, el dragón, la que consigue llamar la atención. En esta película los dragones no hablan, pero es tal su expresividad, que consigue hablar con gran claridad. En este sentido me recuerda un poco a esa habilidad de la película Wall·E.
Una película con un gran sentido del humor desde la primera escena, unos gags efectivos, personajes originales y divertidos, momentos entrañables y tensión mantenida con éxito durante lo largo del film.

miércoles, junio 08, 2011

Rain Man (Levinson, 1988)


Charlie Babbit es el típico empresario exitoso al que estamos acostumbrados a ver en las pantallas. Rico, guapo, trabaja con buenos coches... Ya sabemos que al descubrir que tiene un hermano autista cambiará. El guión es muy convencional, pero consigue mantener la intriga de qué pasará, de cómo ese hombre frívolo conseguirá aguantar a un autista.
Rain Man... se parece a Raymond, el nombre del personaje. Al principio esperas que la obsesión de Ray tenga algo que ver con la lluvia, que viajen a África y traigan la lluvia... No. Es una historia humana, muy humana. Charlie pierde todo tipo de apoyo, y se queda solo con su "nuevo" hermano. No consigue entenderle, pero el trato hace que comience a apreciarlo. Todo el proceso de cambio de los dos personajes se consigue sin sentimentalismos excesivos. La banda sonora (la primera de Hans Zimmer) no busca un efecto recargador.
La película rodada en localizaciones reales recuerda a otras películas en las que dos personajes recorren los Estados Unidos en coche. Son paisajes ya típicos: la autopista, el desierto, un motel con luces de neón, la entrada a Las Vegas... Pero tiene momentos únicos que han pasado al imaginario del cine como ese paseo por la avenida de salida del centro donde Ray está ingresado.
La interpretación de Dustin Hoffman es brillante. Igual que al personaje de Charlie, nos empieza a caer bien. Pasamos de una sensación de desconcierto y miedo a una de compasión y comprensión. Tom Cruise resulta una muy buena pareja para Hoffman, ambos realizan un trabajo muy equilibrado. Los momentos en que la edición nos permite ver el mundo a través de los ojos de los dos, en especial a través de Ray, resultan geniales para adelantar la tensión. Una tensión constante durante todo el film que te inmoviliza frente a la pantalla, ansioso por descubrir cómo termina esa historia tan personal e íntima.



Me parece que este tráiler, aunque oficial, no recoge el espíritu de la película. Parece una comedia, cuando Rain Man, a pesar de tener pasajes cómicos, es un drama.

sábado, marzo 26, 2011

There be dragons (Roland Joffé, 2011)



There be dragons es la última película de Roland Joffé, el director de La Misión o Los gritos del silencio. La película narra varias historias cruzadas. Un periodista está investigando sobre San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, y descubre que estuvo en el seminario con su padre, con quien no habla desde hace unos años. Buscando la vida del santo, acaba conociendo a su padre. Las historias del pasado de San Josemaría y Manolo (el padre del periodista) están perfectamente ambientadas en las distintas épocas: Desde la infancia en un pueblecito aragonés, hasta la vida en Madrid en tiempos de la Guerra Civil española.

La película es un tanto compleja pues toca temas de bastante calado. La película que podría resultar una historia de aventuras ambientada en la guerra civil, es una profunda reflexión sobre el perdón. Los personajes están tratados con gran profundidad, mostrando los dilemas internos de cada uno. Me parece un acierto mostrar a San Josemaría de forma muy humana. Es semejante al tratamiento de los personajes de La Misión, con sus dudas, caídas y desconsuelos. Me encanta la escena del seminario en la que Josemaría responde a unas palabras insultantes con unos buenos puñetazos. Pero la escena que más me ha gustado es esa en la que tras presenciar el asesinato de un sacerdote en plena calle, los jóvenes del Opus Dei que convivían con Josemaría se rebelan y enfadan. Josemaría les hace ver que ellos harían lo mismo con esas personas y que lo harían con gusto. Pero no les dice esto como quien adoctrina desde un púlpito, ni como quien no tiene sentimientos, porque acto seguido se pone a llorar como un niño. También me encantó la escena del Metro.


Me gusta mucho también el personaje de Manolo, lleno de odio y, en el fondo, miedos. Me gusta cómo desde su personaje se muestra la guerra civil sin partidismos. Nos muestra los efectos y motivaciones de ambos bandos y, me parece, consigue hacer ver lo humano que hay tras cada guerra. No hay buenos ni malos, solo personas que luchan por la causa que creen justa.
Visualmente la película está cuidada al detalle. La ambientación está perfectamente conseguida. Consigue meternos en las tres épocas retratadas con un gran detallismo y elegancia visual. Lo único que rechina un poco de la decoración artística es el diseño del hospital que parece una nave espacial. Pero me ha parecido que todos los detalles, las pequeñas piezas de decoración, el vestuario... están muy logrados. Me gusta también la fotografía, aunque, quizás se intente impresionar demasiado con los movimientos de cámara. La película utiliza mucho el recurso de los cristales y espejos desde donde vemos la acción. También creo que destaca la introducción de la película con su cartografía y un montaje sonoro exquisito.


Ayer comentaba una amiga mía que no le convencía el título de la película pues puede llevar a engaños sobre el género del film. Aunque tiene un significado profundo y que se explica bastante, estoy de acuerdo con mi amiga, e incluso pienso que todo el "juego de los dragones" no está demasiado integrado en la totalidad de la historia. El personaje de Abileyza (Geraldine Chaplin) me parece encajado con calzador para explicar el título de la película. No me parece que aporte demasiado a la historia y me da sensación de que han puesto a esa actriz un poco de relleno con caras conocidas, como le sucedía en la película El orfanato.  Otra cosa que me parece un fallo es la calificación por edades de la película. Se ha presentado como una película para mayores de 7 años. Creo que la historia, el tema y la relación de los personajes es demasiado compleja y "adulta" como para niños de 7 años. Además contiene bastante violencia.


Encontrarás dragones me ha hecho reflexionar sobre esa capacidad del cine de hacer visual, y visible, lo íntimo, lo interno, lo invisible. Adaptando algunos pasajes de la vida de San Josemaría, se muestra a los ojos de todos su relación con Dios, su gran cariño hacia los demás, su capacidad de perdonar. Me ha parecido un gran trabajo de adaptar un personaje real a la pantalla sin tener carácter documental sino totalmente ficcional.

Os dejo aquí el trailer y un "Behind the scenes":





Os dejo también un vídeo del protagonista de esta película: San Josemaría.

sábado, marzo 12, 2011

The King's speech (Hooper, 2010)



Elegante, delicado, cuidado, british. The king’s speech de Tom Hooper es una película mimada hasta en los más pequeños detalles. El guión de David Seidler nos introduce en la vida de la Corona británica de forma cálida y humana. Conseguimos conocer al rey Jorge y juzgar todos sus actos como un amigo más. Partiendo de una pequeña anécdota se llega a construir una historia conmovedora y redonda. Una historia que no tiene una gran originalidad, pero que está tratada con el cuidado de las grandes películas clásicas.
Visualmente, la película, cuenta con un gran dominio de la técnica. El gusto por el detalle, por la composición, el equilibrio de los colores… Una meticulosidad muy británica. Por supuesto mejor verla en versión original. Es un inglés de la realeza, muy correcto, por lo que es fácil seguirla. Y ese acento inglés que no solimos escuchar en las pantallas de cine resulta suave y elegante al oído.
Colin Firth (ganador del Oscar por este trabajo) borda el papel. Todo el peso de la película recae sobre los tres personajes principales, en especial sobre Firth y Goeffrey Rush. La relación que se establece entre ellos tiene fuerza y un gran atractivo. Resulta interesante la historia del mentor. Rechazado por los teatros británicos a pesar de su perfecta dicción representando King Richard. La historia no tiene grandes acciones ni sucesos, pero va avanzando con delicadeza dejando un buen gusto. 

jueves, marzo 10, 2011

Nostalgia de la luz. Patricio Guzmán, 2010.


Guzmán nos habla de su país, de su pasado, de su presente, de su futuro. Guzmán nos habla del hombre, de su pasado, su presente y su futuro. ¿Nos habla Guzmán de Patricio Guzmán en Nostalgia de la luz?

Entrelazando tres formas de buscar el pasado (astronomía, arqueología y unas mujeres en busca de sus los restos de sus familiares) nos habla de la importancia de la memoria, del pasado como origen común, del afán de comprender el pasado para entender el presente y crear deseos de futuro.
El documental, que empieza de forma fría y ajena con las bellísimas imágenes del firmamento y los observatorios del desierto de Atacama, va dando paso a un estilo más humano y personal. Así una película que en principio parecía de divulgación científica, se convierte en una reflexión profunda e íntima sobre la memoria y el pasado.
Quizás Guzmán quisiera congelar el tiempo, preservar la memoria de su país, de su gente. En un momento de la película se habla de Chile, un país con los mejores instrumentos para profundizar en el pasado del universo pero que no encara su pasado reciente. Y este documental es una forma de congelar esa historia. Y lo hace con imágenes espectaculares, que se pueden tocar, que dan ganas de robar de la pantalla.

En una sesión que impartió Patricio Guzmán a varios alumnos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, comentaba que el documental posee esa capacidad de observar, de mirar la realidad con tiempo, con paz. El cineasta que presentó su película en el Festival de Cine Documental Punto de Vista, hablaba por eso de la importancia de convertir los documentales en arte, un arte que surge de la belleza que hay que encontrar en el mundo. El documental Nostalgia de la luz de Guzmán consigue abrir los ojos y anhelar esa Belleza, consigue abrir el espíritu a algo grande. No solo a un paisaje impresionante, a un mundo maravilloso, sino también a la grandeza de los hombres. 



lunes, febrero 14, 2011

Regreso al futuro (Zemeckis, 1985)


Doc y Marti se han convertido en iconos de una generación. Robert Zemeckis dirige la película Back to the future para un público joven, y lo hace con acierto. No será una obra recordada por los estudiosos del cine, pero sí por una generación de plumíferos y monopatines.
Los personajes de Regreso al futuro son bastante planos. No experimentan ningún cambio significativo, pero lo que interesa es la aventura, las mil peripecias que deben superar para regresar al futuro sin estropearlo todo. Y esa aventura está perfectamente milimetrada. Los actos perfectamente construidos y aunque empleando el recurso de las coincidencias se construyen puntos de giro con mucha fuerza y humor. Y al final esa aventura lleva a encariñarse con los personajes. Todo el mundo conoce a Doc, a pesar de su escasa aparición en el film.
Hay muchos elementos del guión que resultan absurdos (los terroristas que matan a Doc) pero que nos los creemos por el ambiente general de la película; si se puede viajar en el tiempo y que la máquina funcione gracias a un rayo, por qué no va a haber unos terroristas que asesinen a un científico sin motivo aparente. Le película consigue hacer reír, y ese es su punto fuerte.
La película tuvo problemas a la hora de buscar una productora que aceptara el proyecto. Para algunos era demasiado "blanda" y para otros demasiado "subida de tono". Realmente tiene elementos no muy apropiados para un público infantil, pero aceptables para adolescentes. Los personajes estereotipados, como el matón, ayudan a provocar la risa. La combinación del padre pardillo con su moderno hijo resulta muy atractiva. Sobre todo porque no es un pardillo más, es el padre de Marti, y eso no nos deja indiferentes. Tiene algunos gags geniales como cuando McFly padre pide un batido de chocolate y se lo lanzan como una cerveza a un cowboy.
Una película para recordar viejos momentos y reirse con gente de una misma generación. También bastante útil para todo tipo de parodias y bromas cinematográficas.

lunes, enero 31, 2011

También la lluvia (Bollaín, 2010)



¿Qué sucede cuando realidad y ficción se mezclan? Esto es lo que plantea Icíar Bollaín en También la lluvia. La película consigue narrar la historia del rodaje y la rodada en un equilibrio perfecto. Con continuas influencias de la ficción en la realidad, toda la acción va creciendo hasta crear un clímax en el que cada personaje es interpelado. Un guión original apoyado por un montaje y fotografía muy acorde a la historia.


La historia va cobrando fuerza cuando intuimos que los actores beben de sus personajes; todo se entremezcla creando una única historia. Las escenas rodadas de la película son un espejo de las situaciones que viven los extras y que no son tratadas con frialdad, si no que afectan a todos los personajes y sus decisiones. Metaficción (el Cine en el Cine), más "metahistoria" (la Historia en la Historia).  El montaje crea relaciones entre las historias de los colonizadores (ya sea Colón o el equipo de rodaje) y las revueltas (de los indígenas o de los bolivianos por el agua). Los personajes están muy bien retratados, resultan muy humanas sus continuas dudas y vacilaciones. Hay momentos de gran intensidad y brillo interpretativo como la escena del ensayo del desembarco de Colón, el sermón de Montesinos o las grandes dudas de Sebastián. También la lluvia muestra conflictos humanos que no cambiarán por muchos siglos que pasen.




Fui a ver la película en medio de una huelga general, con policías antidisturbios por la zona. Durante la película, entendí el ambiente de revuelta, que también se da a este lado del charco. A la salida, las múltiples historia del film parecían unirse a mis andaduras por las calles de Pamplona. No sé si ese momento de tensión me hizo valorar más la película, pero he de decir que todo lo que vi esa noche me sorprendió. Esperaba encontrarme con una calidad media, típica de las películas españolas, pero pronto me olvidé de que estaba viendo cine español. Una gran calidad y cuidado de la imagen y el sonido acompañan durante toda la historia. Sí que tiene una gran carga social y (quizás) un aire moralista propio del discurso español, pero la historia te lleva a ello, no los discursos políticos-filosóficos. Un aire meditativo y tranquilo ayuda a disfrutar más de la historia, de las historias. La verdad es que creo que merece la pena verla.

jueves, enero 13, 2011

Origen (Nolan, 2010)


Me parece difícil comentar una película como Origen. Sé que hay gente a la que le encanta y gente a la que le parece una tontería. Yo soy del grupo de los primeros. No voy a hablar aquí del argumento de la película pues creo que por mucho que te cuenten, si no la ves da igual, no te vas a enterar. Pero sí creo que es una historia genial (en el sentido más original: de un genio creativo). La historia me ha parecido de lo más original que he visto en mucho tiempo. Original, enrevesada pero sin dejarte en ridículo por no entender, va directa a la cabeza... ¿Quién no ha estado dándole vueltas una vez acabada?
"Es una película más de acción". Vale, pero tiene muchísimo más. No todas las películas de acción y aventuras hacen que tu cabeza se acelere mucho más que los latidos de tu corazón. Con Origen saltas en la butaca, te encoges, gritas... pero tu cabeza está corriendo por las tres fases del sueño, por las cuatro, por tus sueños, por los del guionista, los actores y tu perro. Acabas agotado mentalmente. Y no por densidad sino por intensidad. Y me gusta esa capacidad de hacer pensar y pensar sintiéndote más inteligente que DiCaprio o Page.
La puesta en escena es espectacular, las escenas en que Ariadne crea una ciudad son geniales, y las del hotel también. Hay un punto en que todo lo espectacular converge en unos pocos minutos: las historias, la música, los decorados... ¿Puro espectáculo? Si esta película fuera indie, con actores desconocidos y medios más modestos se hubiera convertido en una película de culto. Ahora tiene muchos seguidores y muchos que se quedan en el espectáculo vacío. Es lo que pasa con las películas altamente comerciales, caso de análisis para todos: para los críticos de cine, expertos y toda persona que conozca la palabra guión o efectos especiales. Los blockbuster son un arma de doble filo. Pueden ser estupendas, pero en una cultura de rebeldes, lo que triunfa y domina, a veces, nos tira para atrás... Habrá que ver cómo trata el tiempo a esta película.

lunes, diciembre 27, 2010

Paris, Texas (Wenders, 1984)



¿Qué hace un hombre en traje en medio del desierto tejano? ¿Está loco? ¿Está sordo? ¿Es un cowboy venido del pasado? ¿Y de qué conoce a ese tipo de los carteles? Un hombre soso, perfecto, con una mujer ideal, una empresa y una vida exquisita. ¿Qué le pasa a ese Travis?

Los colores hipersaturados, los acordes desgarrados de la guitarra, los planos de cámara subjetivos. Nos sentimos raros, sentimos que esos hombres no son reales. ¿Por qué querría comprar un pedazo de tierra vacío en Paris, Texas?

Luces de neón, atardeceres verdes, zapatos multicolores, salidas del colegio. ¿Dónde estamos? Le tratan como a un niño, Travis actúa como un niño. ¿Es un niño? Vídeos caseros, Travis investiga su pasado. No sabe quién es, no sabemos quién es. Tonos cálidos para el pasado, fríos y ajenos para el presente. Angustia. Y más acordes desgarrados.

Los pocos diálogos de la película dan sensación de angustia y vacío. No acabamos de conocer a Travis, no sabemos qué tiene en su cabeza. Y cuando hay conversación, no son diálogos, más bien monólogos. Los personajes aislados, solos, se comunican, pero no comparten nada. Uno de los momentos más desgarradores es cuando le siguen hasta el peep-show. ¿En eso se ha convertido esa mujer hermosa de los vídeos caseros? ¿En una mujer encerrada, sola? La carretera y el silencio. Los personajes solos con sus pensamientos. No tienen hogar, tan solo un coche y carreteras amplias y vacías, una habitación grotesca para uno.

Los personajes son complejos. No son los personajes de las películas clásicas. En Paris, Texas, los protagonistas actúan sin saber muy bien porqué. Se contradicen, no se deciden, están llenos de miedos y angustias. Están solos, vacíos. Salvo Hunter, el único personaje que da un poco de calor y vida. De no ser por él (personaje y actor) sería una película demasiado oscura a pesar de ser multicolor. Hunter es de otro color, va por libre. Cuando conoce a fondo a su padre, se funde con él (ambos visten ropas rojas) y cuando Jane se reúne con él, lleva el mismo color que ella y que la habitación.

La escena de la conversación en el peep-show entre Travis y Jane parece que supondrá un cambio drástico en sus historias, en sus vidas. La música cambia, es más suave e íntima. La actuación de Nastassja Kinski es espectacular. En ese largísimo plano en que solo le vemos a ella llorar, se nos encoge el corazón. Pero acaba la conversación y todo parece más confuso. ¿Se quieren? ¿No se quieren? El momento en que ella se acerca al cristal y vemos el reflejo de Travis sobre su cara es estupendo, sigue dejándonos con una sensación de duda y malestar. Y siguen solos. Hablan de cosas muy íntimas, se abren al completo, cada uno a un lado del cristal. Y después Travis ve el reencuentro desde su lado del cristal.

     Demasiada soledad y desconcierto. Demasiada angustia, demasiadas dudas.  Demasiadas preguntas. Demasiado solos. 

domingo, diciembre 05, 2010

Toy Story 3 (Unkrich, 2010)


No es la primera vez que la veo, pero sigue fascinándome. Pixar lo consigue. Consigue no decepcionar tras una historia asombrosa como lo es Up. Y para quienes jugamos con Woody y Buzz de pequeños, Toy Story 3 tiene un valor añadido porque entendemos a Andy y a los juguetes.

Andy se va a la universidad y, tras un arrebato típico de madre, tiene que decidir qué llevar a la universidad y qué dejar en la buhardilla o tirar a la basura. La película comienza recordándonos la relación del niño y sus juguetes: sus tardes de fantasía, sus noches de compañía... Así que llegado el momento de la decisión, sufrimos. Y en la vida, en las historias de Pixar, las cosas no son tan sencillas. Porque en seguida todo se complica y tenemos a Woody intentando convencer a sus amigos de que ha habido un malentendido y han de volver a la habitación de Andy. Accidentes, camión de basura, huida, dudas, un viaje más largo. Realmente todo se complica. Y todos los juguetes llegan a la guardería Sunnyside.

Sunnyside parece un lugar idílico donde los juguetes siempre son usados, siempre tienen un niño que juega con ellos. Y los juguetes les reciben con los brazos abiertos. Y comienzan las dudas de nuevo: quizás estemos mejor aquí con Lotso (el oso de peluche rosa líder de los juguetes) que en una buhardilla.
La película está llena de detalles deliciosos en la ambientación y caracterización de los personajes. La guardería nos recuerda todos esos juguetes que teníamos de niños, las pegatinas de estrellas que brillan en la oscuridad, fotos de promoción, los gestos de los niños, sus ocurrencias para destruir muñecos.


Los personajes nuevos son geniales: Ken, Lotso, el terrorífico bebé, el mono que todo lo ve... Los diálogos tienen muchísima gracia y uno ríe a gusto. Buzz en la versión española es muy divertido (recomiendo ver la versión original de la película en inglés, no doblada). Lotso es un personaje perfectamente construido. Una vez leí que una historia es buena si tiene un buen antagonista. Pues éste es genial. Sí, es un oso rosa, pero su personalidad podría encajar en cualquier tipo de película. Un oso con acento de Nueva Orleans, tranquilo, amable, abrazos... Un tirano. Pero con una historia de desencantos que le ha llevado a ello. Me encanta la escena final en el vertedero, vemos cómo funciona su personaje, cómo es Lotso. Hay momentos en que pasamos miedo, gritamos, todo asusta como el genial momento en que Big Baby gira la cabeza en el columpio y se acerca a los juguetes (copiando la escena de los hobbits escondiéndose del Nazgul en El Señor de los anillos). El momento de la escapada es brillante, una mezcla entre Ocean's Eleven y La gran evasión.


Me encantaría ver una y otra vez esta película e ir sacando pequeños detalles. Detalles de decorados, de personajes, miradas, guiños, gestos. La música y el sonido también son espectaculares. La escena del vertedero es conmovedora por ello y por los "actorazos" con que cuentan. Y otro momento conmovedor es el final. He de reconocer que hacía mucho que no lloraba frente a una pantalla, y en esta película no puedo evitarlo en esos dos momentos. Muy buena, de verdad. Y como pasa con Up, no es una simple película infantil, gusta a todos.







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