miércoles, mayo 25, 2011

A Eisenstein


Cine, arte, belleza, naturaleza. Explorando el mundo de la ficción, de la no ficción. Las herramientas del cine documental, la verosimilitud del cine de animación. Vivo en una ficción. Vivimos en una ficción. A veces me siento no persona, personaje. En un escenario perfecto. Tiempo muerto, pausa. Brisa suave que acaricia los trigales. Bailan, se mecen como fantasmas. Como si un ave majestuosa, invisible, pasara en vuelo raso. Huele a verano. El ave se estira, orgullosa, llegando a rozarme. El oro refleja. ¿Por qué no tiñe esas nubes? Un trueno, profundo. Polifemo en su gruta. Envidioso porque el ave no le acaricia. Y el trigo sigue meciéndose, suave, cantando una nana. Desprendiendo ese olor a recién nacido, a vida nueva, recién abiertos los ojos a la luz. ¿Cuánto tiempo queda? El tren se acerca, rápido, corto. Se desliza. Pasea, extraño, entre el trigo. Sin detenerse, ¿no se detiene?
Palabras, ¿por qué las escojo a ellas? Van Gogh sentiría oro en su piel, sobre su paleta. ¿Música? Demasiado misterio. Ni una fotografía, ni siquiera un documental. Lo siento, André, vente conmigo. ¿Cómo compartir? Un brochazo de pensamiento. Epaté, glimpse. Oro.
Ningún personaje cayó en tan buen decorado. Sin viajar. De camino a casa.

3 comentarios:

Diego dijo...

Bueno, bueno.... ¿qué tenemos aquí? Esto te pasa por ver películas de Víctor Erice.
Me gusta mucho la fotografía.
Te estás aproximando a mi terreno.
No es una amenaza. Es una sorpresa. Grata.

María Del Rincón dijo...

Marina/Diego...
Marinilla, Marinilla... No me acerco a tu frikismo ni de asomo. Pero ya comentaremos. Tras estudiar un poco a Eisenstein, creo que me voy a entender con él.

Leticia dijo...

Es curioso ver los efectos de acabar la carrera... De repente toda tu sensibilidad escondida se ha lanzado a galopar a sus anchas por la red. Ten cuidado...

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